Cómo elegir psicólogo

Hace tiempo le pregunté a mi psicóloga cómo elegir psicólogo ya pensando en escribir una entrada sobre el tema. Aquí va lo que me contestó:

  • Lo primero es definir tu “pregunta”, tu “encargo”, es decir, qué quieres conseguir con la terapia. Por ejemplo: dejar de sentirte tan solo, dejar de darte atracones, superar la anorexia, sentirte mejor contigo misma… Pueden ser varias cosas y pueden estar más o menos definidas de antemano.
  • Un buen psicólogo debe estar bien preparado: podéis preguntar por los títulos, dónde ha estudiado, cuál es su especialización. Por ejemplo mi psicóloga sabe mucho de interculturalidad y ha vivido en el extranjero varios años, cosa que para mí ha sido importante como emigrada para que entendiera algunas de las cosas que me pasan. Según ella nadie debería ofenderse por esa pregunta.
  • Tu propia intuición: si no te sientes bien con esa persona la cosa difícilmente puede funcionar porque a lo largo de una terapia se tiene que crear una relación de confianza y puede que haya que hablar de temas muy privados.
  • En nuestro caso sería conveniente que tuviera experiencia con trastornos de la conducta alimentaria.
  • Me recomendó que buscaramos una segunda opinión. No sé si en el sistema médico español está prevista la posibilidad de hablar con varios psicólogos antes de decidirse (en el alemán sí). Si no, se puede consultar con una asociación por ejemplo.
  • Es importante que no tengáis la sensación de que os están ocultando algo. Quiero decir que deberíais poder hablar de todo y preguntarlo todo.
  • Tiene que ser posible imponer vuestros propios límites. Si algo es demasiado o no os gusta tenéis que poder decirlo sin problemas y debe ser tenido en cuenta.
  • La relación debe ser de cooperación.

¿A qué sabe la curación?

Acabo de leer este párrafo en el blog de Sara Domínguez y me he emocionado:

Con el tiempo (y sólo con el tiempo) las razones para seguir adelante y salir del todo de este infierno fueron aumentando en número y haciéndose más fuertes en intensidad. Retomé la Universidad y me ilusioné con los estudios; me reencontré con amigos a los que hacía mucho que había echado de mi lado; empecé a estar mejor en casa; conocí a nuevos amigos; experimenté nuevas sensaciones; empecé a sentirme mejor, a disfrutar de las cosas, a vivir experiencias que no conocía… En definitiva me fui queriendo, me fui sintiendo cada vez mejor, y a medida que esto pasaba me motivé (aunque aún quedaban momento muy difíciles) y me enganché a esas nuevas emociones. Cada vez me iba soltando más del clavo ardiendo de la enfermedad y me iba dando cuenta de que no sólo no me caía, sino de que había un mundo maravilloso ahí fuera.

Lo firmaría ahora mismo. Yo también me enganché totalmente a esas nuevas emociones. Ahora entiendo por qué algunos amigos se preocuparon, ahora entiendo la vehemencia de mi búsqueda, el ansia de ir un paso más allá. Qué alegría que alguien explique con palabras ese sentimiento tan fuerte y que guía mi vida desde hace un par de años.

Saludos a todos y ¡mucho ánimo!

Enfermedades nuevas

Quería lanzar una reflexión al aire, a ver qué opináis.

Todas las enfermedades han sido descubiertas en algún momento. También sus tratamientos, y hay muchos por descubrir.

Cuando tienes una enfermedad que se conoce hace mucho tiempo y para la que existe un tratamiento en el que los médicos coinciden todo es relativamente fácil. Te da un ataque de apendicitis, te quitan el apéndice. Te coges la gripe, a la cama. Cistits, antibióticos. Etc.*

Cuando tienes una enfermedad más o menos nueva las cosas se complican. Mucha más responsabilidad recae sobre el paciente que tiene que decidir qué médico le viene bien o qué tratamiento prefiere.

Sigue leyendo

Cuéntanos tu tratamiento

Hay distintos tipos de  tratamientos para los trastornos de la conducta alimentaria. Nos gustaría llegar a conocerlos y para ello una forma es a través de vuestros testimonios. ¿Quién quiere dar una “vista de pájaro” de su tratamiento? Algunas preguntas que se me ocurren: ¿Cuánto ha durado? ¿Ha tenido varias fases? ¿Han hecho falta varios especialistas? ¿Trabajaban en equipo? ¿Has tenido la sensación de tener el control sobre la situación? ¿Has probado varios tratamientos? ¿Qué crees que hizo que unos funcionaran y otros no? ¿Qué papel jugó el apoyo de tus amigos y familiares? Etc. Si podéis explicar brevemente vuestro trastorno en concreto para ubicarnos, mucho mejor.

¿La comida crea adicción?

Hoy toca una entrada reflexiva que lanza más preguntas al aire que respuestas.

En los últimos años he ido contando a personas de mucha confianza mis problemas con la comida. Intento elegir momentos tranquilos en los que hay tiempo para dialogar y la gente siempre reacciona haciendo muchas preguntas para intentar entenderme. Una pregunta habitual es: ¿qué es lo que te lleva a comer de más? Siempre tengo que responder que en realidad no lo sé. ¿Es el hambre? No. ¿Son las ganas de comer, por disfrutar? No.

Observo a los fumadores, cómo disfrutan de la primera calada de un cigarillo después de un tiempo sin fumar (o esa es la impresión que dan al menos) y es una sensación que yo no siento cuando como por ansiedad. Así que no puede ser el disfrute lo que nos lleva a esto, ni es una dependencia física. Se podría considerar el hambre como una dependencia física de la comida, pero los atracones son en general independientes del hambre.

Sigue leyendo