Atracones, ¿por qué?

Julio es médico, residente en la especialidad de medicina interna. Esta es su respuesta a la pregunta: ¿por qué nos damos atracones?

La comida puede servir como automedicación, al igual que muchas drogas. La comida es una droga, es decir, un medio para influir en nuestro ánimo o en nuestra percepción.

El hombre no se mueve sino por placer. Aquel que se sacrifica trabajando es porque su trabajo le produce placer o porque lo que obtenga dentro de un tiempo será placentero. Si trabajamos de manera sacrificada en algo que aborrecemos es porque esperamos antes o después una recompensa placentera. El cerebro del hombre y por tanto de la humanidad sólo tiene una gasolina: el placer, el deseo, en cualquiera de sus formas.

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Despacito y con buena letra. Ansiedad mientras comemos.

En muchas ocasiones nos escabullimos en la comida huyendo de nuestros miedos, como respuesta a la ansiedad. No reaccionamos bien, y corremos hacia la comida en un intento de encontrar con ella unos momentos de alivio, de olvido…

Estas reacciones son inconscientes, pues las hemos repetido tantas veces que ya ni nos damos cuenta de lo que estamos haciendo. Es como el andar, o el retirar la mano cuando coges una sartén ardiendo. Y ese es el primer objetivo para detener una conducta: darnos cuenta de ella.

Para poder hacerlo y además tomar cierto control sobre ello, podemos recurrir a la auto observación. Proponernos concentrarnos en nosotras mismas cuando nos sentemos delante de la comida cada día.

Para comenzar bien y tomar el control de la situación desde el principio, hay un ejercicio muy corto y que si nos proponemos, todas podemos realizar. Durante 30 segundos nos mantendremos delante del plato sin coger ningún cubierto. Simplemente sintiendo la comida enfrente de nosotras, y dominando nuestras acciones ante ella. Tú controlas. Hasta que pasan esos 30 segundos no comes, porque decides no comer. Desaparece en ese momento la perdida de control y la huida.

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Olvidémonos de la culpa

Un problema típico de los trastornos de la conducta alimentaria es la sensación de culpa. Pensamientos como “soy débil”, “debería ser capaz de controlarme”, “esto me pasa por estar tan gorda”, “los demás no tienen estos problemas, ¿por qué yo sí?” son habituales. Cuando tienes problemas con atracones la ansiedad por haber caido una vez más en la tentación puede provocar más atracones y llevarte a un círculo vicioso interminable. Me imagino que será similar cuando se tiende a no comer o cuando se tienen otros trastornos de origen psicológico como la autolesión, adicciones, etc. ¿alguien quiere contar cómo aparece el sentimiento de culpa en esos casos?

Cuando te haces consciente de que tienes un trastorno alimentario la lucha con la culpa suele continuar: “¿por qué no puedo superarlo ahora que sé cuál es el problema?”, “le estoy amargando la vida a mi familia y mis amigos”, etc. Y vuelve en el momento de la primera recaída con muchísima fuerza: “tanto esfuerzo para nada”, “no tengo fuerza de voluntad”, etc.

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Tomar el sol mejora tu autoestima

Ya desde hace siglos se ha relacionado la luz del sol con las fluctuaciones del ánimo. En Grecia y en Roma eran comunes las prescripciones médicas de baños de sol, que se recetaban para tratar depresiones o procesos de decaimiento. En la actualidad muchos estudios apoyan estos beneficios, dándole al sol el valor que se merece como piedra central de la vida.

¿Por qué?

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