Cuéntanos tu tratamiento

Hay distintos tipos de  tratamientos para los trastornos de la conducta alimentaria. Nos gustaría llegar a conocerlos y para ello una forma es a través de vuestros testimonios. ¿Quién quiere dar una “vista de pájaro” de su tratamiento? Algunas preguntas que se me ocurren: ¿Cuánto ha durado? ¿Ha tenido varias fases? ¿Han hecho falta varios especialistas? ¿Trabajaban en equipo? ¿Has tenido la sensación de tener el control sobre la situación? ¿Has probado varios tratamientos? ¿Qué crees que hizo que unos funcionaran y otros no? ¿Qué papel jugó el apoyo de tus amigos y familiares? Etc. Si podéis explicar brevemente vuestro trastorno en concreto para ubicarnos, mucho mejor.

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Una mirada profesional

TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN:

Hoy día mucho se habla acerca de los trastornos de alimentación, aunque de una manera contradictoria, pues por una parte esperamos como sociedad que las personas seamos esbeltas, tonificadas y nos mantengamos jóvenes, y por otra, se nos alerta respecto a los inmensos peligros y enfermedades que conllevan, enfatizando problemáticas tan amplias como la disminución de la energía vital, problemas de ánimo, dificultades en las relaciones interpersonales, problemas médicos y la alta probabilidad de morir.

Por eso, la anorexia nerviosa y la bulimia parecen ser los trastornos de nuestra época y en nuestra cultura (es llamativo saber que en otras culturas donde la delgadez no es considerada una virtud, este tipo de trastorno no existe).

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Cuando el dolor se convierte en alivio

He decidido contar mi experiencia personal con la autolesión. Durante los últimos días me he sentido bastante mal conmigo misma, he estado otra vez con crisis de ansiedad, con bajones, deprimida, y peleándome con el espejo. Ahora mismo he estado a punto de buscar páginas proana y mía y animarme para meterme otra vez en el mismo infierno. A veces una vocecita se mete dentro de mí y me dice que no tengo suficiente fuerza de voluntad como para aguantar el hambre y conseguir estar delgada de una vez. Y me siento tan mal, me siento tan patética que volvería a las andadas sólo para no odiarme tanto. Sólo para estar bien conmigo misma.

Pero por suerte a veces logro controlar mi propia mente. Y pienso que destruírme a mí misma no me hará sentirme mejor. Lo sé porque ya lo he vivido. En mis peores momentos, cuando llevaba días sin probar bocado, cuando ya no aguantaba ni a mi misma…. tenía tanta tristeza, tanto dolor dentro de mí, que buscaba desesperadamente la forma de librarme de ese sentimiento. Y recurrí a la autolesión. Ni siquiera lo pensé, simplemente necesitaba hacerme algún tipo de daño físico para aliviar mi dolor mental. No sé porqué, pero me sentía mucho mejor. Para mí era una forma “rápida” de deshacerme de la culpa y aliviar mi ansiedad. Antes de experimentarlo conmigo misma jamás había oído hablar de la autolesión, y cuando alguien me descubría las cicatrices y me preguntaba por qué hacía eso, yo no contestaba, porque ni siquiera yo lo sabía.

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