¿Cuántos trastornos hay?

Estaba hojeando nuestras páginas sobre TCAs y pensando en la cantidad de trastornos que existen: hay quien come sin parar, hay gente que come sin parar y luego se purga (vomita, toma laxantes…) y también hay quien solo se purga sin darse atracones. Hay personas que se obsesionan con su cuerpo porque les parece demasiado gordo y sienten que tienen que dejar de comer y a otros demasiado débil y que hacen deporte sin pausa.

Hay gente con síntomas de varios de estos trastornos a la vez, o que van cambiando de uno a otro con el tiempo, o que sólo tienen algunos de los síntomas. Además hay trastornos que no tienen que ver con la comida pero que están relacionados. Por ejemplo hay personas que en vez de castigar su cuerpo a base de hambre se autolesionan. Hay personas que no están obsesionadas con su cuerpo pero sí con comprar, beber, jugar, etc.

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TCAs y soledad

Imagínate que vives en un mundo donde tener dolor de cabeza es signo de debilidad. Es un tabú. ¡De eso no se habla!

Ahora imagínate que te duele la cabeza todos los días y no se lo puedes decir a nadie porque te morirías de vergüenza. Tienes que ir al cine con dolor de cabeza, a la discoteca con dolor de cabeza y no puedes decir nada aunque sientas que te está matando la música a todo volumen. Tienes que sonreir hasta que te puedes ir un momento al baño a llorar en soledad por el dolor y la frustración para salir otra vez con la sonrisa puesta. Sabes que la gente te considera un bicho raro porque te vas en lo mejor de la fiesta. Sin razón aparente. Creen que no sabes divertirte. No entienden tus cambios de humor. Y así día tras día. Un año tras otro.

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Una forma de decir no

Traducción de este artículo aparecido en el periódico alemán Tagesspiegel el 3 de marzo de 2008.

De pronto la cajera del supermercado le parecía una amenaza. ¡Podría descubrir su mayor secreto! Por eso Petra Berger* desapareció de la tienda con los dulces en el bolso y sin pagar. Dinero tenía pero no habría soportado que la cajera la viera poner los dulces en la banda, pagar y llevárselos. No, ella no quiere tener nada que ver con la comida.

Petra Berger se ha hecho experta en secretismo a lo largo de los años. Cuando compartía piso escondía comida en su habitación. Se inventaba historias cuando le preguntaban por su figura o por sus comidas. Así ha podido esquivar la realidad durante años: que tiene una relación enfermiza con la comida. “La comida, sobre todo el azúcar, es para mí como una droga”, dice.

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Ser débil

Frágiles y duros a la vez, débiles y fuertes, ¿por qué no? Hay cosas que nos afectan más, que nos tocan la sensibilidad y otras que apenas nos afectan, bien por no importarnos bien porque aprendimos a hacerles frente y a no dejarnos hundir por ellas.

La opinión de los demás, el qué dirán es una de ellas. Claro que el comentario puede ser sobre cualquier cosa, desde nuestro pelo o nuestro comportamiento hasta lo bien que besamos o apoyamos a un amigo o amiga.

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Tendiendo puentes

Sufrir un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) es algo muy frustrante. También para la gente que rodea a la persona con un TCA. Me gustaría escribir esta entrada pensando tanto en los problemas de los allegados para entender a los afectados como en los problemas de los afectados por sentirse incomprendidos.

Veamos la situación desde distintos puntos de vista:

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