Ya sabéis que soy bastante alérgica al concepto de culpa. Pues siguiendo en esa línea os recomiendo que echéis un vistazo a este artículo que trata el tema desde un punto de vista algo diferente. Una cita:
No me interesa la culpabilidad, ni el infierno ni la redención… Nada de eso. Busco la eficiencia, no culpables. Se trata de mejorar el funcionamiento de las organizaciones, y si eludimos responsabilidades, no entenderemos los problemas, y si no los entendemos, no sabremos nunca cómo solucionarlos.


Muy interesante…yo me quedo con este párrafo, que me puedo aplicar totalmente:
“Un buen líder, y no un mero capataz, es capaz de motivar, porque hace que cada cual saque lo mejor de sí mismo y lo pone a trabajar en equipo. Un mal jefe se limita a mandar, es decir, a conseguir que el otro haga lo que en realidad no quiere hacer”.
A ver si al final resulta que a veces mi trabajo se me hace cuesta arriba porque mi jefa es una “capataz” y no porque yo sea mala en lo que hago…
Por otra parte, esto concuerda con ´mi convencimiento de que las personas necesitan un líder (la vieja discusión entre anarquistas y comunistas…). Un buen líder es capaz de motivar a las personas, de servirles de guía para que juntos sean más que la suma de las partes.
Muy, muy bueno el artículo, Violeta. Mil gracias por acercárnoslo.
Aunque este no sea un blog de política, el último párrafo me ha recordado una pregunta que me hago; porque habla de políticos con culpa-habilidad y me he acordado de que está de moda dejar el cargo cuando hacen algo mal: ¡no, señor! ¡rectifique y arréglelo! y si ha pedido ayuda y aún así no puede, entonces ya se planteará dejarlo a otro que crea sí puede hacerlo. ¿qué forma es esa de evadir la responsabilidad? Su imagen ya está deteriorada y estrés han tenido que tener ya, así que, que se enfrenten al cargo que aceptaron. “para lo bueno y para lo malo”