¿Qué es engañarse a sí mismo?

Los trastornos de la conducta alimentaria en realidad poco tienen que ver con la comida sino con procesos psicológicos mucho más profundos. Mi experiencia como comedora compulsiva es que muchas veces cuando aparecen los problemas con la comida  es porque me engaño a mí misma. ¿Que cómo lo sé? Porque las veces que he conseguido descubrir ese engaño la ansiedad desapareció. Es decir que es el hecho de ignorar o no reconocer mis sentimientos lo que me lleva a abusar de la comida, no los sentimientos en sí ni siquiera los problemas en sí. Son buenas noticias: ¡no hace falta arreglar todos los problemas del mundo para conseguir sentirse mejor! :) Se trata de conocernos a nosotros mismos y querernos. ¡Qué fácil!, me diréis. Es algo que hay que aprender y cuesta tiempo y paciencia, es verdad, pero poquito a poquito se va avanzando.

Volviendo al tema: en realidad la expresión “engañarse a si mismo” no me gusta porque parece que implica evitar los problemas activamente. Sería más acertado decir que en esos momentos tengo dificultades para identificar mis propios sentimientos. De dónde vienen esas dificultades es una pregunta difícil que supongo que hay que estudiar en cada caso pero lo que me interesa ahora mismo es: ¿cómo darse cuenta y qué hacer para evitarlo?

El primer paso para darse cuenta es aceptar que te sientes mal. A veces ese malestar empieza muy poquito a poco y pasan unos días hasta que crece tanto que ya no puedes ignorarlo. En muchos casos el malestar es tan grande, tan generalizado y tan antiguo que no podemos distinguirlo de la vida normal. Se ha convertido en algo crónico y casi nos parece que es nuestro estado natural. Pero no os confundáis: darse atracones contínuos, restringirse la comida de forma poco saludable, vomitar, etc. no es el estado natural de nadie. Son síntomas de problemas que se pueden arreglar. En ese caso lo más recomendable es hablar con el médico para que nos recomiende un psicólogo o psiquiatra que os ayude a conseguir sentiros mejor.

Supongamos que hoy os sentís especialmente mal, que os habéis dado un atracón después de una temporada más o menos buena, o que habéis vuelto a ayunar. La siguiente pregunta es: ¿de qué área de mi vida proviene ese malestar? Puede ser una pregunta difícil si tienes una vida ajetreada: ¿es el examen de inglés? ¿es porque el chico que me gusta no me hace caso? ¿es porque tengo que decidir si el año que viene me voy a estudiar al extranjero o no? ¿es porque estoy invitada a una boda y me agobia tener que comprar ropa porque me siento gorda? ¿es por algo que ha dicho alguien en mi familia? ¿es porque me voy de viaje? Pueden ser mil cosas. Algunas veces son problemas muy concretos (como lo del examen de inglés) que parece que no merecerían una reacción tan exagerada como un atracón, pero a lo mejor simbolizan problemas más grandes: inseguridad, perfeccionismo excesivo, presión del entorno, miedo…

A veces cuesta un poco separar unas cosas de otras. Recuerdo una vez que estaba estresada y creí que era por un viaje de trabajo que se avecinaba. El día antes tenía clase de conducir y después de la clase me dí cuenta de que la angustia había desaparecido. ¡Era por eso y yo no me lo había ni imaginado! El cuerpo da la señal de alarma precisamente cuando está agobiado por cosas que conscientemente no tenemos en cuenta, así que usa tu imaginación y no descartes ninguna idea de entrada aunque te parezca que “no debería agobiarme por eso”.

Esta es la parte más difícil, la de identificar el problema. Creo que es la razón fundamental por la que se recomienda recurrir a la ayuda de un psicólogo o psiquiatra, porque te pueden ayudar a explorar tu interior en busca de esas respuestas. Sus conocimientos, su experiencia y el hecho simplemente de ser una persona externa y objetiva hace que te puedan ayudar. Sobre todo si sientes ansiedad la mayor parte del tiempo es muy difícil llegar al quid de la cuestión sin ayuda. También te dan pistas sobre cómo solucionar los problemas una vez encontrados.

Un par de trucos que a mí me funcionan para descubrir de dónde vienen los problemas: si estás hablando con algún amigo del tema y notas que de pronto se te saltan las lágrimas, eso es que ahí hay tomate. Si te has descubierto “engañándote a tí mismo” con respecto a cierto sentimiento o a cierto asunto en el pasado es muy probable que vuelva a ocurrir, que estas cosas no se cambian de la noche a la mañana, aunque van mejorando poco a poco. Si escribes un diario o un blog puede que el tema haya aparecido de forma solapada en los últimos días. ¿Por qué escogiste precisamente esa foto? ¿Por qué se te ocurrió ese tema? ¿Por que te dio por oir ese disco que hace un siglo que no oías? ¿Por qué de pronto no te apetece hablar con esa persona con la que antes hablabas todos los días? El subconsciente va dejando señales.

Supongamos que tienes una idea, que sabes cuál es el problema. ¿Qué hacer entonces? Siempre oimos lo de que hay que quererse a sí mismo, que hay que respetarse y eso es lo que hay que hacer. Un ejemplo concreto: imagínate que la última vez que has visto a tu tía te dijo algo que te hirió pero no te atreviste a decírselo. Días después tu madre ha quedado con ella para tomar el té y te pregunta que si quieres ir. Tú dices que sí porque en realidad te apetece ver a tu tía, a la que quieres mucho. De pronto empiezas a sentirte mal. En mi caso el síntoma típico sería por ejemplo que se me cierra el estómago y cada cosa que como se siente como si me hubiera dado tres atracones seguidos, pero no puedo dejar de comer. Me siento fatal. Después de un par de días me empieza a obsesionar la comida. No puedo pensar en otra cosa.

Entonces toca parase a pensar: ¿qué está pasando? ¿Por qué te pones así por un simple té? Muchas veces tendemos a juzgarnos: “No tengo derecho a sentirme mal por tener que tomarme un té con mi tía, debería alegrarme”. Pero el problema no es el té, claro. El problema es que llevas la tensión dentro por lo que te dijo tu tía el otro día y no permites que esa tensión salga a la luz porque de algún modo te avergüenzas de ella o porque tu tía te impone mucho y no te atreves a decirle nada. ¿Y qué es quererse a sí misma en este caso? Es preguntase: ¿quiero ver a mi tía en realidad? ¿no sería mejor hacerle saber que me ha molestado y aclarar las cosas? ¿voy a poder hacerlo con mi madre delante? Ir a tomar el té simplemente, sonreir y sufrir por dentro no es quererse a sí misma, es ignorar los propios sentimientos.

La forma de resolver cada situación concreta depende de las circunstancias. En este caso se puede llamar por teléfono, escribir una carta, hacer una visita previa al té o ir a tomar el té y hablar con ella en la cocina, sin tu madre delante, o hablar con tu madre antes si es una persona comprensiva para que os deje un momento a solas. Si te cuesta hablar puedes escribir antes lo que quieres decir. O dárselo por escrito. No sé, hay muchas opciones. Puede que te haya molestado tanto que no quieras ir a tomar el té. ¿Realmente tienes que ir? A veces nos empeñamos en que solo tenemos una opción, creemos que tenemos que ir, pero muchas veces no es más que nuestras propias ganas de que todo sea perfecto.

Si no sabes cómo salir del atolladero pide consejo a alguien en quien confíes y que sepas que sabe manejarse en estas circunstancias. Si estas en terapia puedes consultar a tu psicólogo o psiquiatra que están precisamente para eso, para ayudarte a aprender a respetar tus propios sentimientos.

2 comentarios

  1. VIOLETA
    Hola, soy Elvira, escribo en el blog de Pat 1espejo1000ventanas, fíjate, yo no soy enferma pero me sienta muy bien hablar con vosotr@s, tengo una hija con anorexia, y estamos en pleno proceso de recuperación, aunque ella ahora mismo cree que nunca saldrá, pero yo que soy su madre se que si lo hará.
    Bueno el motivo de pasarme por aquí es para daros ánimos y que todo esto está muy bien, adelante y cuando necesites algo no dudes en ponerte en contacto conmigo por medio del blog de Pat.

    UN BESO
    ELVIRA

  2. Violeta, no había leído esta entrada antes y me ha encantado encontrarla. Creo que tienes mucha razón, que dices cosas muy acertadas (al menos por mi experiencia) y que además las expresas con muchísima claridad.
    Un besazo y gracias por compartir esto con todas las personas que lo necesitan!
    Sara*

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