Acabo de terminar de leer el libro “Eating in the Light of the Moon” de la doctora Anita Johnston, psicóloga estadounidense especializada en trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en mujeres. El libro no está traducido al castellano por ahora, y es una verdadera pena porque me ha parecido simplemente impresionante.
El libro lleva el subtítulo: “Cómo las mujeres pueden transformar su relación con la comida a través de mitos, metáforas y contando cuentos”. Así que apoyándose en cuentos como “El nuevo traje del emperador”, “El patito feo” y muchos otros de procedencia más exótica va explicando de forma clara y sencilla todos los conceptos necesarios para entender los TCAs, desde su causa hasta la curación y termina con tres testimonios de tres mujeres que consiguieron superar sus problemas con la comida.
Para la doctora Johnston la comida es una “metáfora” de un problema más profundo que no sabemos identificar. En su opinión las mujeres con TCAs tienen una sensibilidad especial que les hace ser diferentes, tanto que son rechazadas por su entorno, de ahí el símbolo del patito feo. Precisamente esa clarividencia les permite ver cosas que otras personas no quieren ver o que otros vean y acaban viviendo esa cualidad especial como si fuera un defecto que les dificulta la vida. Para sobrevivir, aprenden a negar sus sentimientos y pierden la conexión consigo mismas. Entonces esos sentimientos, que siguen ahí aunque intenten negarlos u ocultarlos, afloran en forma de hambre o de restricción.
En el libro la feminidad juega un papel muy importante. Según la autora nuestra sociedad ignora e incluso reprime muchas de las cualidades puramente femeninas, como todo lo relacionado con el ciclo menstrual y en general lo cíclico, la intuición, los sentimientos. Existe un desequilibrio entre nuestra parte femenina y la masculina, que está hiperdesarrollada. Por eso algunas mujeres se rechazan a sí mismas, pierden su autoestima.
La autora compara el proceso de curación con un viaje a nuestro interior por un laberinto del que después tenemos que salir para poder empezar una nueva vida con lo que hemos aprendido. Para ella la curación pasa irremediablemente por entender qué representa nuestro hambre como metáfora. Hay que aprender a distinguir el hambre físico de ese otro hambre. Hay que aprender a identificar de qué tenemos hambre realmente para poder saciarnos y dejar de intentar de saciarnos con comida, o con el control de nuestros cuerpos. Para ello recomienda empezar llevando un diario en el que escribimos cómo comemos, cuándo y cómo nos sentimos en ese momento. Se trata de reconocer patrones de comportamiento: ¿como cuando estoy agotada? ¿o después de hablar con ciertas personas? ¿o cuando tengo que tomar una decisión? Después, paso a paso, con mucha paciencia, se va trabajando para identificar los sentimientos que nos llevan a comer hasta que podamos identificarlos antes de pensar en la comida y elegir cómo queremos enfrentarnos a ellos.
Una cosa que me ha gustado mucho es que insiste en que no es lo mismo pensar que actuar. Es decir, usando el ejemplo de la autora, aun cuando ya sé que me doy atracones después de hablar con teléfono con mi madre porque me molesta que intente controlarme, incluso cuando consigo darme cuenta nada más colgar el teléfono, puede que al principio no sea capaz de evitar el atracón porque se trata de un patrón de comportamiento muy asentado. Ella insiste en que hay que tener paciencia e incluso alegrarse del gran avance: ¡ya me doy cuenta de lo que me pasa y cada vez me doy cuenta antes! Pasito a pasito, como el niño que aprende a andar.
Comparando con mi experiencia de los últimos años desde que estoy en terapia no puedo hacer más que darle la razón a la doctora Johnston. Me temo incluso que si hubiera leído el libro hace tres años no hubiera pasado ni de la segunda página precisamente porque no me permitía darle ningún valor a mi intuición ni a mis sentimientos, ni a gente que hablara de esos temas como si fueran serios, pero la evidencia de las experiencias que he vivido es tan aplastante que sólo me queda quitarme el sombrero. Aún así queda la pregunta evidente: “¿Y qué pasa con los hombres?”. Porque sabemos que también hay hombres con TCAs. Para mi sorpresa esta pregunta no aparece en la sección de FAQs de la página de la autora. ¿Nos animamos a preguntar a la doctora Johnston?
Archivado bajo: Libros


Sí que te ha gustado, Violeta, ha sido una lectura “voraz”!!
Pinta muy bien, habrá que buscarlo.
Estaría bien preguntarle a la Dra. Johnston sobre los hombres, sí… ¿te animas? jeje
Un besito
Jeje, sí, la verdad es que me lo he leido bastante rápido… ¡no podía parar! Luego he pensado que a lo mejor me ha gustado tanto en parte porque es la primera vez que me leo un libro sobre el tema. Pero no os preocupéis que ya he empezado con el siguiente para comparar.
Va de atracones: información y un programa de autoayuda. Ya os contaré.
Ah, y en cuanto pueda mando un email a la autora.
¡Besos!
Es muy interesante (yo diría “subyugante”) esa relación que puede haber entre los trastornos alimentarios y los significados ocultos/profundos de muchos cuentos tradicionales. Ya Bettelheim (creo que se escribe así) planteó un “Psicoanálisis de los cuentos de hadas” que recomiendo encarecidamente, porque da explicación de muchos conflictos que pueden estar escondidos tras esa metáfora (síntoma, fiebre… como queráis llamarla) que es la comida.
Gracias por la noticia de este libro “Eating in the Light of the Moon” y suerte en el día a día