Tendiendo puentes

Sufrir un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) es algo muy frustrante. También para la gente que rodea a la persona con un TCA. Me gustaría escribir esta entrada pensando tanto en los problemas de los allegados para entender a los afectados como en los problemas de los afectados por sentirse incomprendidos.

Veamos la situación desde distintos puntos de vista:

El afectado no entiende su propio comportamiento. Se encuentra a sí mismo abusando de la comida sin saber por qué, o siente que es incapaz de comer por mucho que lo intente, por mucho que sepa que debería comer, por mucho que recuerde que antes comía (o dejaba de comer) sin problemas. No entiende por qué no puede controlarse y tiene miedo. Sospecha que igual que no se entiende a sí mismo los demás no le van a entender, y que no va a ser capaz de explicar su comportamiento. Se siente solo e incomprendido y se oculta por miedo a la reacción de los demás.

Los allegados, familia, amigos, colegas… notan que el afectado se comporta de manera extraña. Si llegan a descubrir el problema, lo que a veces es muy difícil porque los afectados solemos hacer todo por escondernos, piensan que ha perdido la razón. Muchas veces intentan controlarle: obligarle a comer o esconder la comida. Intentan convencerle con argumentos de que tiene que cuidarse, de que no necesita adelgazar, de que no es bueno engordar. Se enfadan, se frustran…

La realidad es que los procesos mentales que llevan a la gente con TCAs a hacer lo que hacen no tienen nada que ver con la razón y la lógica. Sabemos perfectamente que no deberíamos comer sin parar, o dejar de comer, o vomitar. Pero no podemos evitarlo. No hay nada que entender. Es así.

Para imaginarse lo que puede ser un TCA lo mejor es pensar en algún tipo de tic como morderse las uñas. Cuando te quieres dar cuenta ya has empezado y muchas veces ya sigues hasta el final. Hay “algo” que hace que “quieras” morderte las uñas, aunque en realidad no te aporte ningún tipo de beneficio sino al contrario. Con los TCAs es similar. Hay una presión interior muy fuerte que se manifiesta a través de la comida, pero que el propio afectado no es capaz de identificar en la mayoría de los casos.

Es muy difícil aceptar que a veces hacemos cosas en contra de nuestra propia voluntad, pero eso es lo que significa un TCA. Por eso, si queréis llegar a alguien con un problema de este estilo no debéis olvidar que esto es una enfermedad. No se trata de dar argumentos para cambiar el comportamiento. Sería lo mismo que intentar convencer a alguien de que es una bobada que le duela la garganta. Si fuera tan fácil no existirían los TCAs. Generalmente es necesaria una larga terapia para desentrañar los problemas que nos llevan a un TCA, que normalmente no tienen que ver con la comida, y conseguir superarlo.

Si sufres un TCA no olvides que la gente a tu alrededor tiene dificultades para comprender. Es una reacción natural y una muestra de cariño que intenten impedir que te hagas daño, aunque no te ayuden en realidad. No entienden lo que te ocurre igual que tú mismo no lo entiendes. Eso no significa que debas aceptarlo todo porque esté hecho con buena intención, sino que a lo mejor se trata de intentar agradecerles esa intención y explicarles que así no te están ayudando. No desesperes si no te sale a la primera. Poco a poco.

Ni una parte ni la otra debe culparse por los problemas de comunicación. Para un afectado por un TCA es terriblemente duro hablar de su problema. Para las personas cercanas es terriblemente difícil llegar a la persona sin juzgarla, sin querer controlarla. Quizá lo mejor sea intentar mostrar y compartir los propios sentimientos: la preocupación, la desesperanza. Eso es lo que ambas partes tienen en común y lo que puede unirlas. Muchas personas con un TCA tienen enormes dificultades para comunicarse a ese nivel y es posible que necesiten la terapia para desbloquearse. Hay que olvidarse de soluciones rápidas y de recetas milagrosas.

Armaos de paciencia porque el camino hacia la curación es largo pero merece la pena seguirlo. Y sobre todo: es mucho más llevadero si lo seguís juntos. ¡Ánimo!

p.d.: La imagen está tomada de aquí.

Una respuesta

  1. Buenas :) .

    Creo que la clave esta ahi… en no culpar al otro principalmente de la falta de comunicacion. No solo cuando hay un TCA presente… las personas tendemos a culpar siempre a otros para sentirnos mejor con nosotros mismos, y evitar enfrentarnos a la responsabilidad. Supone mucho esfuerzo, y no sabemos hacerlo.

    Pero… ¡es tan dificil!

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